El astillero tradicional Ontziola muestra a visitantes de todas las edades las técnicas empleadas por nuestros antepasados para construir diversas embarcaciones.
Hubo un tiempo en el que los marineros pasaitarras construían sus propias naves para luego hacerse a la mar e incluso cruzar el océano en busca de aguas fértiles en especies muy diferentes a las que habitan el Cantábrico. Su herencia la recoge en la actualidad Ontziola, el astillero ideado a modo de centro de investigación y construcción de embarcaciones tradicionales que se sitúa en pleno corazón de Pasai Donibane.
Abierto a la bahía y a cuantos desean adentrarse en la historia, Ontziola permite impregnarse de capítulos escritos en la época de los grandes galeones, balleneros y lejanas rutas trazadas a través del mar. En sus instalaciones se perpetúa el arte de la construcción naval del País Vasco entre aromas de roble, cáñamo y brea. Es así como el público tiene la oportunidad de contemplar cómo los carpinteros de ribera, siguiendo fielmente técnicas trasmitidas de generación en generación, construyen la réplica de una embarcación antigua.
Fue la asociación Albaola la que puso en marcha esta iniciativa en junio del año 2000, con la colaboración de la Agencia de Desarrollo Comarcal Oarsoaldea. La labor comienza con la que puede definirse como una exhaustiva investigación, con el fin de conocer la morfología de las naves que han sido características de la costa vasca. A continuación se construyen réplicas rigurosas de ellas a la vista de cuantos deseen ser testigos del proceso artesanal, que pueden, además, seguir todas las fases del trabajo, desde la quilla hasta la botadura.
Desde su inauguración han visto la luz diversas embarcaciones. Las primeras fueron las chalupas balleneras ‘Butus’ y ‘Beothuk’, réplicas de la encontrada bajo el casco del pecio de Red Bay (Canadá). Según explican desde Albaola, «representan la embarcación que usaban los vascos del siglo XVI para cazar ballenas, tanto en Terranova y Labrador como en la costa cantábrica». La chalupa ‘Beothuk’ protagonizó la expedición Apaizak Obeto, que ha recorrido las costas canadienses siguiendo la estela de los balleneros y bacaladeros vascos del siglo XVI.
La misma estela siguen la réplica de la canoa monóxila, expuesta en el Museo etnográfico de Baiona; el potín menor, Arditurri, versión menor de la lancha calera; el batel haundi Gastibelza, botado en el año 2002, y su gemelo Basanoaga, en el 2003, con el fin de comparar diferentes técnicas de navegación a vela en embarcaciones iguales y condiciones de viento y mar idénticas; Zabarre, basada en una lancha auxiliar de las que llevaban los navíos y fragatas de los siglos XVIII-XIX; y Bartolomé, una embarcación experimental forrada de cuero, inspirada en un epígrafe (grabado en piedra), supuestamente del siglo XII o XIII.
Durante los últimos meses se ha construido, además, una nave de cuero de tipo prehistórico en Ontziola.
En el diseño se han tomado como referencia los indicios que la arqueología proporciona; sin embargo, la construcción en sí ha sido llevada a cabo por jóvenes de Pasaia, bajo la dirección de los técnicos de Albaola.
Los chicos y chicas del Gazteleku de Trintxerpe dieron comienzo al trabajo, que luego fue continuado por un grupo de alumnos del Pasaia-Lezo Lizeoa. La embarcación fue botada al mar el pasado mes de julio en un acto desarrollado en la plaza de Santiago, en Pasai Donibane
Fuente/diariovasco.com/