La entrada a Pamplona por la A-21 provoca colas de 200 vehículos los domingos
Sólo un carril de la Autovía a Jaca lleva a Pamplona y la AP-15, y se ocasionan “caravanas”- De 1.236 vehículos, en una hora apenas 48 tomaron el domingo el otro carril, que da acceso a Noáin donde acaba la autovía.
El final de la Autovía a Jaca (A-21) en las inmediaciones de Noáin es una especie de embudo los domingos por la tarde, durante la “operación retorno” del fin de semana. En este punto, los dos carriles de la vía se bifurcan, dando sólo uno acceso a Pamplona y a la autopista AP-15, mientras el otro se adentra en Noáin.
Debido a ello, en este punto se forman colas de hasta 2 km y de 200 vehículos los domingos entre las 6 y las 9 de la tarde, obligando a los conductores navarros y vascos que vuelven de disfrutar un fin de semana en el Pirineo (esquí, montaña…) a reducir la velocidad de 120 a 60 km/hora, y a marchar en caravana por un solo carril para poder acceder a Pamplona desde esta autovía de nueva construcción.
En un conteo realizado este domingo en Noáin a partir de las 19.30 horas, de los 1.236 vehículos que en una hora llegaron a este punto por la A-21, sólo 48 de ellos accedieron a Noáin por el carril izquierdo de la autovía, mientras los 1.188 restantes condujeron por el carril derecho para seguir hacia Pamplona.
La imagen de decenas de coches marchando en “caravana” por un sólo carril recordaba a tiempos pasados, cuando esta autovía no existía todavía (ya hay abiertos 22 km, de Noáin a Izco) y había que circular por la Nacional N-240. Ayer no fue posible obtener una valoración del departamento de Obras Públicas.
Desde la sección de Tráfico de Policía Foral remarcan que estos 2 km de tráfico ralentizado que se forman son “asumibles”, y que “cuantos más tramos de autovía se vayan abriendo menos problemas de aglomeraciones habrá en este punto, y en otros anteriores”. “Es un problema de aforo, y de que todo el mundo regresa a casa a la misma hora”, asevera Mario Zunzarren, comisario principal de Tráfico de este cuerpo.
Esquiadores y atascos
“Sorprende que una autovía acabe en sólo un carril, y supone un parón en la llegada a casa”, asevera Alfredo Senosiáin Saragüeta, esquiador pamplonés de 51 años. Este colectivo es el usuario principal de la Autovía a Jaca, y la N-240 a la que irá sustituyendo, durante los fines de semana. No obstante, la mayoría aseguran evitar las horas punta.
“Quienes pasamos el fin de semana completo en una estación de esquí hemos acabado optando o por salir de allí a las 3, o por hacerlo muy tarde, sobre las 8 o 9. Hay caravanas terribles si partes a las 5″, asevera por su parte Sara Troyas Irigaray, pamplonesa de 43 años y miembro de la junta del Club Esquí Navarra.
“Lo peor está entre Candanchú y Jaca, en el tramo junto al embalse de Yesa, en la rotonda de Liédena, y de Venta de Judas a Loiti. Ahora, la parte de autovía se ha notado una barbaridad, pero acabar en un carril es estrangular el tráfico, si bien a mí no me han tocado estas retenciones por salir tarde”, agrega.
Pedro Sanz Arriazu, presidente de la Federación de Deportes de Invierno de Navarra y médico en Candanchú, considera por su lado que “la llegada a Pamplona es un cuello de botella, sí”, pero que “lo peor viene a estar entre Yesa y la rotonda de Liédena”.
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