Salanueva afirma que Guenduláin no es un plan “inmediato” y puede hacerse durante 20 años
La consejera agiliza la aprobación del proyecto para 18.389 pisos.
Vivienda cumple el compromiso con los promotores de recalificar el suelo cuando se cumplen tres años del contrato.
El polémico proyecto de Guenduláin va a alcanzar una primera fase administrativa como Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal, iniciativa que llega en plena crisis económica y con otros planes urbanísticos muy por delante y más próximos a la ciudad, pero ninguno de ellos con una demanda social de vivienda que los respalde. El Gobierno dio a conocer ayer los planos definitivos de una ciudad que será “un referente a nivel europeo”, pero sin ninguna expectativa de desarrollo al menos a corto y medio plazo. Tramitación que viene forzada por dos circunstancias: por un lado, la necesidad de cumplir el contrato firmado entre el Gobierno foral y los constructores que compraron en su día los tres millones de metros cuadrados a los herederos del Conde, y por otro, la de revalorizar unos terrenos que, cinco años después de que se convocara el concurso público de suelo, seguían siendo rústicos.
El Gobierno de Navarra aprobará antes de que finalice el año (el próximo martes se elevará a la Comisión de Ordenación del Territorio) el macroplan urbanístico de Guenduláin con capacidad para construir un total de 18.389 viviendas, de las cuales 16.157 serán vivienda protegida (el 88%), así como un nuevo parque tecnológico destinado a la investigación de temas de vivienda y bioclimatismo. Así lo anunció ayer la consejera de Vivienda Amelia Salanueva que reconoció la existencia de otros sectores residenciales más “inmediatos” para ofertar vivienda social pero, a la vez, defendió la conveniencia “de contar con suelo preparado y no improvisar en la planificación urbanística”. El plan tienen su génesis en la decisión que tomó el Gobierno hace cuatro años de apostar por la “titularidad pública del suelo para garantizar vivienda pública en Navarra”. Un crecimiento que obedece al interés del Gobierno de “satisfacer la demanda de vivienda protegida a medio y largo plazo, y que puede “desarrollarse” dada su escala “durante 20 años”. “No va a satisfacer la demanda de vivienda protegida inmediata -que existe-”, dijo. Además, tiene “continuidad con la trama urbana de Zizur, no nace de la nada”, precisó.
El 4 de julio del 2005 el Gobierno convocó un concurso para la adquisición de suelo residencial (fijó un precio de 30 euros el metro cuadrado) que se resolvió en febrero del 2006 y incorporó al Banco Foral de Suelo 3.450.0000 metros cuadrados). Posteriormente se han expropiado más terrenos del entorno hasta hacerse con una superficie total de 4.113.757 metros cuadrados entre los términos de Cizur y Galar. El Ejecutivo se hizo con los terrenos a través de la fórmula recogida en el propio pliego y ofrecida por Desarrollo Sostenible y Lakora de pago en especies: derechos edificatorios a cambio del valor del suelo, es decir que los promotores construirían -según su oferta- el grueso de las viviendas (el 80% de los usos residenciales). La consejera destacó que la tramitación definitiva del PSIS puede necesitar entre dos y cuatro años, pero “no depende del Gobierno los plazos en los que debe tramitarse este PSIS”. Preguntada por el impulso al plan tecnológico al margen de las viviendas respondió que “podría ir en una fase diferente aunque no tendría mucho sentido”.
recalificación Si se recalifican los terrenos, una vez que el PSIS esté aprobado definitivamente, la inversión empresarial cercana a los 130 millones de euros y que se ha apoyado en préstamos bancarios (las diferentes cajas de ahorro que hay en Navarra) encontraría cerca del Perdón terrenos urbanizables en lugar de un enorme trigal, lo que tanto para los empresarios, presionados por los intereses, como para las cajas, que han visto renuncias a algunos pagos, supone una mayor garantía. Mientras, Ripagaina o Lezkairu, suelos ya urbanizados y sin edificaciones en movimiento; Ardoi en Zizur y Entremutilvas, más avanzados pero sin cerrar, o Mugartea (entre Mendillorri y Mutilva Alta) o Donapea (Cordovilla), con un PSIS aprobado inicialmente pero sin urbanizar, son sectores a los que ha pillado la crisis mucho más cerca de la ciudad.
fuente/noticiasdenavarra.com/